


MUY POCA NEGOCIACIÓN
Es un principio básico de toda negociación que las partes implicadas deben ceder en sus respectivas posturas iniciales si lo que se desea es llegar a un punto más o menos intermedio, en el cual sin que nadie salga especialmente perjudicado, todos ganen en algo. El espacio que las partes se reservan para ceder a partir de la posición inicial (aunque el otro no sabe cual es), se denomina 'margen de negociación', y los asuntos que una parte no está dispuesta a negociar, 'umbral de negociación'.
Esto es lo que ocurre en una negociación normal, aparte del siempre influyente entorno. Pero las actuales conversaciones entre el Gobierno español y los asesinos de ETA no se desarrollan por este camino, ya que las dos partes arrancan en exigencias absolutamente innegociables para la otra. Parten de dos umbrales muy alejados, y el margen por tanto es ínfimo.
Por el lado etarra, se exige que el acercamiento sirva para reconfigurar la relación política entre España y el País Vasco que, como ellos saben, solo es posible con una reforma de la Constitución a través de las actuales instituciones, nunca por iniciativa del Ejecutivo.
Desde el Gobierno, por contra, se exige el abandono de las armas como paso previo a cualquier negociación, que incluiría el acercamiento de presos y otras cuestiones importantes para ETA, pero que en ningún caso cubrirían su aspiración básica: la creación de una 'Euskal Herria' independiente del Estado español y francés.
Estas dos posturas enfrentadas e inamovibles es lo que ha provocado que no se haya negociado apenas desde el anuncio de alto el fuego por parte de los terroristas. Todo lo más, ha habido una toma de contacto, y desde hace 8 meses lo único que existe es una reiteración de las posturas iniciales.
El dilema al que se enfrenta ETA es mucho mayor de lo que parece: si acepta dejar de asesinar y también de extorsionar y amenazar, afrontaría su propia desaparación, el final de su existencia. Al tiempo dejaría vía libre al entorno Batasuna para hacer política, y el independentismo vasco tiene un respaldo suficiente como para hacerse con buena parte del espacio político.
De lo contrario se volverá a repetir el sonido de los tiros y los muertos, su base política se podría empezar a alejar de ellos por perder esta oportunidad y ETA seguiría hundiéndose aún más si cabe en una oscura caverna de la Historia.