


El mediador internacional para Kosovo, el finlandés Martti Ahtisaari, presentó la pasada semana en Viena al Grupo de Contacto una propuesta de soberanía parcial para la provincia serbia de Kosovo sin mencionar la palabra "independencia".
La propuesta, que no se hará publica hasta el próximo 2 de febrero, ha sido recibida en Belgrado con la advertencia de que sería "inaceptable cualquier forma impuesta de independencia" para Kosovo, con una población de dos millones de habitantes, de los

cuales el 90 por ciento son de origen albanés.
La OTAN , en su reunión de ministros de Exteriores en Bruselas, dio su "pleno apoyo" a la propuesta de Ahtisaari, y ha pedido una rápida resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que Rusia se ha aconsejado esperar a la reacción de serbios y albaneses. Con el paso dado en Viena ha comenzado la fase final para determinar de forma definitiva el estatuto legal de Kosovo en la comunidad internacional.
La reunión entre el Grupo de Contacto -compuesto por EEUU, Rusia, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido- y el mediador internacional se prolongó durante casi dos horas a puerta cerrada en el antiguo Palacio Imperial y aunque no hubo declaraciones oficiales, parte de su contenido se filtró a la prensa en Belgrado y Viena.
En la propuesta se otorga a Kosovo la posibilidad de establecer relaciones y firmar acuerdos con instituciones internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la ONU. También se incluyen, según esas fuentes, elementos discutidos entre las delegaciones de Belgrado y Pristina en Viena durante el último año, como son la protección de bienes culturales serbios en Kosovo, considerada la cuna de la nación serbia. Otro punto es la posibilidad de que Belgrado ayude económicamente a los serbios en esa provincia y cierto grado de autonomía en los enclaves donde la población eslava es mayoritaria.
Kosovo también asumiría su parte de la deuda internacional que en la actualidad soporta en su totalidad Serbia- tal como se negoció en Viena- y en general la propuesta garantiza de forma amplia la protección a las minorías, con especial atención a la población serbokosovar.
Desde la oficina de Ahtisaari en Viena se aseguró que la propuesta tiene unos tiempos y éstos se cumplirán, respondiendo de esta forma a un posible aplazamiento solicitado por Moscú hasta la formación de un Gobierno en Serbia. En este punto, desde Belgrado, fuentes del primer ministro en funciones serbio, Vojislav Kostunica, aseguraron que éste no recibirá a Ahtisaari el próximo día 2 de febrero.
Serbia quiere mantener Kosovo dentro de sus fronteras y ofrece a la provincia una máxima autonomía, mientras que la población albanesa se decanta de forma abrumadora por la independencia.El ministro de Exteriores serbio, Vuk Draskovic, aseguró que "cualquier forma de independencia de Kosovo impuesta a Serbia significaría un cambio forzoso de las actuales fronteras internacionales de un miembro de la ONU, y eso representaría un acto de violencia sobre la propia Carta" de Naciones Unidas.
Tras el encuentro con el Grupo de Contacto, Remi Dourlot, uno de los portavoces de Ahtisaari, declaró a los periodistas que es "realista esperar" que a finales de marzo el mediador internacional presente su plan definitivo al Consejo de Seguridad. Agregó que el plan contiene "todos los elementos necesarios para superar" el contencioso, y contradijo así informaciones surgidas en Belgrado que aseguraban que la propuesta aún no contiene pasos concretos para una solución.
En un principio, los 16.500 soldados de la OTAN permanecerían en Kosovo y un representante de la comunidad internacional contaría con poderes especiales para vetar leyes y destituir a altos cargos que considere conflictivos, similar a la situación en la vecina Bosnia.