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Jueves, 9 de Septiembre de 2010
 
Los demócratas recuperan el control del Congreso en Estados Unidos

 

RAQUEL GARCÍA HERMIDA (Washington) - 13/11/2006

 

Tras las elecciones legislativas del pasado martes, el Congreso de Estados Unidos ha vuelto a las manos del Partido Demócrata, por primera vez desde 1994. La batalla electoral, una de las más duras de las últimas décadas, se ha saldado con un resultado que cambiará la fisonomía de la política estadounidense a corto y medio plazo. Cuando en 2008 los norteamericanos se dirijan a las urnas para elegir un nuevo presidente, el Partido Republicano habrá estado en minoría legislativa durante dos años. Tiempo que los líderes demócratas consideran suficiente para encarrilar su proyecto de gobierno e introducir importantes cambios en el modo de dirigir el país. Desde la gestión de la política internacional hasta los asuntos domésticos; desde medidas económicas de peso hasta el fomento de la investigación con células madre a la que la mayoría de republicanos se oponen firmemente.

Una semana después de las elecciones, el consenso entre analistas políticos y ciudadanos de a pie es que los demócratas han conseguido el poder gracias al demérito de los republicanos, y no debido a sus pro-


 

 

 

pias acciones. Un voto de castigo a Bush y sus políticas. Un referéndum sobre la popularidad del Comandante el Jefe. Sin duda, el mayor perdedor de la partida.

LA CÁMARA DE REPRESENTANTES. Lejos de ser la ajustada victoria que muchos esperaban, la diferencia de escaños es amplia. Los demócratas, que necesitaban ganar 15 diputados a los republicanos para hacerse con la mayoría, se han impuesto con comodidad en otras elecciones que añaden lustre al importante triunfo. De momento, y a falta del recuento definitivo en 10 distritos, la composición de la Cámara Baja es la siguiente: 229 demócratas – 196 republicanos.

Los resultados electorales han supuesto un duro golpe para los líderes republicanos, que no esperaban un desastre de tal magnitud. Ni siquiera los esfuerzos finales de muchos candidatos conservadores por desvincularse del más que nunca impopular George W. Bush han podido amortiguar el impacto de la mala gestión de la invasión de Irak sobre el electorado estadounidense. El Washington Post titulaba el pasado miércoles: “La oposición a la guerra fortalece a los demócratas”. Al descontento con el conflicto bélico hay que añadir otras preocupaciones de los votantes, como los recientes casos de corrupción e incluso abuso de menores por parte de algunos congresistas republicanos.

EL SENADO. La mayoría en la Cámara Alta no se conoció hasta el miércoles a media tarde (madrugada en España), cuando el candidato republicano en el estado de Virginia concedió la victoria a su contrincante. Del color ese escaño dependía el control del Senado por parte de uno u otro partido.

Para recuperar la mayoría, los demócratas necesitaban arrebatar seis estados a los pupilos de Bush, y además contar con el apoyo de los dos senadores independientes que han conseguido un escaño sin el apoyo expreso de un partido.

La contienda estuvo igualada hasta el final. Especialmente en aquellas circunscripciones donde se preveía un resultado ajustado, las distintas campañas se apoyaron en estrategias de dudoso gusto, con multitud de anuncios en televisión cuyo único objetivo era desprestigiar al oponente, a menudo con acusaciones personales no contrastadas.

Hillary Clinton, junto a su marido y ex-presidente Bill Clinton, durante un mitin para renovar el puesto de senadora por Nueva York (AGENCIAS)

 

Representantes. Pelosi será la primera mujer en la historia de EE.UU. en ocupar el puesto, de gran responsabilidad e importancia política. Como speaker of the House, la muy liberal Pelosi deberá liderar su partido en la consecución de los ambiciosos objetivos marcados por los demócratas para esta legislatura, pero también deberá hacer honor a su promesa de legislar contando con ambos partidos en la Cámara. Su primer reto: pasar una ley para el aumento del salario mínimo a nivel nacional, acabando así con una década de estancamiento en muchos estados que ha empobrecido a millones de familias en todo el país.

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RUMSFELD, PRIMER SACRIFICADO. La primera víctima política de la derrota ha sido, para sorpresa general, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, que presentó su dimisión al medio día del miércoles (tarde-noche en España). Una decisión que, de haberse tomado antes, podría haber atenuado la influencia de la gestión de la guerra sobre los votantes.

NANCY PELOSI, EL FUTURO. Una de las figuras claves de cara a los próximos años es Nancy Pelosi, congresista demócrata por San Francisco (California) y más que probable futura portavoz de la Cámara de

Rumsfeld, ya ex-Secretario de Defensa de EE.UU. (AGENCIAS)
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