


Artur Mas y José Montilla en la lucha por la Generalitat de Cataluña
Cuenta atrás en las elecciones en Cataluña. El pistoletazo de salida con el inicio de la campaña electoral en la noche del 15 de octubre cogió a todos los candidatos preparados: la carrera por la Generalitat ha comenzado. Si bien sólo dos partidos tienen la posibilidad de ser los más votados, PSC y CiU, parece claro, según todos los indicadores, que no hay mayorías absolutas a la vista. Según el Pulsómetro encargado por la Cadena Ser, los dos partidos arrancan la campaña con empate.
Esto supone que otro u otros partidos tendrán que servir de bisagra a un futuro Gobierno. Aunque las apuestas y combinaciones no están claras, hay una cosa segura: el PP no juega la partida. Los socialistas no pactarán con ellos, y Artur Mas, cabeza de lista de Convergència i Unió, ha firmado ante notario un “contrato con los catalanes” en el que se compromete a “no firmar ni establecer ningún pacto permanente o estable con el Partido Popular para gobernar Cataluña durante la próxima legislatura”. Mas ha asegurado, como ya lo hiciera Zapatero en las elecciones generales de 2004, que no gobernará si su lista no es la más votada y que no firmará pactos de gobierno: cada propuesta será negociada en el Parlament. Así pretende CiU librarse de la sombra del tripartito que tanto está explotando en su campaña contra el Partido Socialista, véase por ejemplo el DVD ‘del descrédito’ que repartió gratuitamente con los periódicos catalanes el pasado domingo. UDC, el socio menor de Convergència liderado por Josep Antoni Duran i Lleida, sin embargo, parece no compartir estas campañas de marketing agresivo, y continúa haciendo uso de su tradicional tono moderado.
La campaña del Josep Piqué, líder de los populares, se está haciendo más cuesta arriba de lo corriente. Sus mítines se han convertido en encuentro de jóvenes contrarios a su idea de España que lo abuchean allá donde va. Por el momento, no se ha vuelto a repetir el episodio violento protagonizado por estos grupos que días antes del comienzo de campaña agredieron a integrantes del PP, entre ellos el Secretario General del partido, Ángel Acebes, a la entrada de un acto en Martorell. Este acontecimiento costó el puesto al responsable de Juventudes Socialistas de esa localidad barcelonesa, ya que José Montilla apostilló su comportamiento como no democrático. Por lo pronto, Piqué busca el voto no independentista y más moderado, ya que a su parecer “votar a Montilla es votar a Carod como Conseller en Cap, y votar a Mas es tener a Carod como Conseller en Cap”. El miedo a las posturas radicales de Esquerra parece su mayor baza, ya que según él “lo que menos necesita Cataluña ahora es un gobierno ultra nacionalista".

ERC se sabe protagonista. Su original cartelería de campaña, con imágenes de la vida cotidiana protagonizadas por Josep Lluís Carod Rovira, el candidato a la presidencia, y Joan Tardá, ha sido muy comentada por los medios de comunicación. Pero la campaña es lo de menos. Esquerra sabe que puede ser la clave del futuro Gobierno y no cierra puertas a PSC o CiU para futuras alianzas. Aunque no quieren ‘casarse’ hasta después de las elecciones, hace unos meses el líder republicano reconoció que su partido se decantaba más por una vuelta al Pacto del Tinell (semilla del famoso tripartito), y no se ha cortado en criticar a CiU, sobre todo después de la publicación del polémico DVD cuando calificó de “miserable y destructivo” el estilo de hacer política de aquellos.
José Montilla también entiende que la estrategia audiovisual de Convergencia es “juego sucio”. El cabeza de lista del PSC, que desbancó a Pasqual Maragall y dejó su puesto en el Ministerio de Industria para dedicarse a batallas autonómicas, apuesta por alertar con un posible “pacto de derechas” entre
convergentes y populares o la sombra de un frente nacionalista que divida España. Él se presenta como la “única garantía de unir a este país”. Este hombre de apariencia pausada, del que bromean Los Guiñoles porque a veces le cuesta encontrar las palabras adecuadas para expresarse, tuvo un resbalón hace unos días por acabar a la gresca una entrevista con La Vanguardia. El político se levantó a mitad del cuestionario incurriendo al entrevistador de “sectario”, “impresentable” y de estar “lleno de prejuicios”. Pese a todo, este padre de trillizos que se dejó entrevistar en Lecturas este verano y que aparece sonriendo, cercano, en los carteles de su campaña, no suspende ante los ciudadanos catalanes, y eso pese a no ser nacido en dicha región. Según el pulsómetro de la Cadena Ser, hecho público al comienzo de la campaña, Montilla consigue un 5, sólo por debajo del 5,4 de Mas y muy por encima del 3,4 con el que califican a Piqué. Mas supera a Montilla en credibilidad, eficacia, cercanía y capacidad de gestión, y sólo está por debajo del socialista en capacidad de relación con Madrid. Quizá el preacuerdo, hace unos días, entre el Gobierno de Zapatero y CiU para no paralizar los presupuestos generales del Estado, cambie esa idea de los ciudadanos. Las urnas y las alianzas terminarán decidiendo quién abre las puertas de la Generalitat.