


El no proceder del proceso
fue obra de ETA y que los están “vigilando”, y la banda ha demostrado así que no es débil y sigue siendo un jugador más en este tablero. Y Batasuna, que reconoce que algo de poder tiene sobre esta gente, ya que dice que a cambio de que no se congele el proceso puede "intentar" parar la violencia aunque tenga que ir pueblo por pueblo –palabras de su portavoz, Arnaldo Otegui, en la televisión vasca- no puede dar sin conseguir nada a cambio (la presión de sus acólitos no se lo permitiría). Pero tampoco está muy claro qué es lo que ofrece al Gobierno además de palabras. Muchos se pregun-
Trinidad Jiménez (i), José Blanco (c) y Zapatero durante la última reunión del Comité Federal del PSOE (AGENCIAS)
cambio; la justicia se ha puesto al servicio de los malos y a las víctimas se les ha dado la espalda. Y ETA callada, sin matar, pero funcionando.
Y es que este proceso de paz tiene este nombre sólo para los de Moncloa, ya que ellos buscan la paz y por eso se embarcan en él. Pero para el entorno abertzale, acabar con la violencia es un medio para alcanzar otro tipo de objetivos, y es por ello que es tan difícil hablar. Las propuestas de Anoeta, que cumplieron dos años la semana pasada, hacen un recorrido por la historia del partido, por la represión sufrida, por los contactos con los distintos gobiernos, y acaba con el compromiso de cumplir con los cauces de la democracia y de que la voz del pueblo vasco (las 7 secciones que lo componen, a las que nombra en la introducción de su texto) se escuchará y respetarán sus decisiones. La determinación geográfica hace poco probable que esta última premisa pueda cumplirse a corto plazo ya que dichas zonas no tienen límites administrativos. En la Constitución está previsto que si Navarra lo decide así, puede anexionarse a otra comunidad autónoma, pero para ello la Carta Magna se cubrió las espaldas: sus líneas divisorias superan con mucho lo que se podía considerar Euskadi y la división del territorio no se contempla. El Partido Popular, que bien conoce el articulado de la Constitución, sabe de esta posibilidad de anexión, y sabe que no está ni mucho menos en manos del Gobierno sino del Parlamento navarro.
Respecto a Zapatero, mucho se ha cogido las manos ya con el proceso de negociación como para poder sentarse a la mesa con Batasuna mientras su entorno sigue destrozando mobiliario urbano e incluso intenta quemar policías locales. Ha tenido que reconocer que el robo de armas en Francia
Los discursos se repiten una y otra vez sin variaciones. Batasuna sigue diciendo que si el Gobierno da pasos adelante, ellos se comprometen a remover Pamplona con Santiago para que cese la violencia, que es la única que ha cobrado vida en todo este proceso de puntos muertos. El discurso de José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo sigue siendo que no se puede echar a andar si no es el fin de la violencia el punto de partida, cosa que repite una y otra vez en los últimos ocho meses. El discurso de la oposición tampoco ha cambiado: el Gobierno está vendido desde tiempo atrás y Navarra ha sido su moneda de
A dos años de las propuestas batasunas de Anoeta, y a ocho meses del alto al fuego permanente de ETA, que puede enmarcarse en el mismo contexto de acción, el llamado proceso de paz del Gobierno parece no encontrar el modo de avanzar.


tan si tanto poder tien Batasuna sobre ETA como para poder comprometerse al fin de la violencia. Ambas partes esperan que sí, porque si no, nada tendría sentido. Y esa esperanza no la comparte el Partido Popular por varias razones, entre la que se encuentra que el Partido Socialista habría alcanzado una paz que ellos no pudieron lograr pese a que lo intentaron, y si el PSOE lo hace siguiendo el marco legal, el PP no tendría manera de justificar su actitud de estos últimos años. Además, cabe una gran posibilidad de que el pueblo agradeciera en forma de votos a los socialistas ese triunfo. Y hablando de elecciones se debe tener en cuenta que la experiencia democrática en España nos dice que sólo en épocas de crisis el Gobierno cambia de manos, por lo que las crisis pueden ser bienvenidas para la oposición.
Respecto a la idea que quiere extenderse de que la justicia no sólo es ciega sino que se está haciendo la sorda ante las víctimas y camina donde le marca ZP (metáfora que vendría a describir lo que dice la cúpula de los populares), es bastante difícil de justificar teniendo en cuenta el resultado de los procesos abiertos contra etarras. El resultado del juicio contra el etarra De Juana Chaos, condenado a doce años de cárcel por escribir dos artículos en el diario Gara, diría más bien todo lo contrario: la justicia mira por una rendijilla y a ETA la condena con mano de hierro. Otra cosa es la actitud de los socialistas con Batasuna, partido ilegalizado que no puede realizar actos públicos y que ofrece ruedas de prensa libremente, cuando la policía estaría en el deber de disolverlas. Es posible que se piense que si se le quita voz a los que ya se le ha quitado voto, y se radicaliza el rechazo, se recibe, con una fuerza igualmente proporcional, rechazo (o multiplicado por armas, cosa que la física no contempla). La Ley de Partidos se ha suavizado con la ilusión de que consiga legalizarse a Batasuna y con herramientas democráticas construir la paz del Estado. Bien o mal, es lo que se ha hecho. Pero cierto es también que la Ley de partidos no gustaba a toda la izquierda y el PSOE la apoyó bajo el velo de la lealtad, aunque quizá algo tuviera que ver que lo contrario no hubiera cuajado en la opinión pública.
Las propuestas de Anoeta finalizan con la idea de Batasuna para la resolución del proceso: dos mesas de negociación y acuerdo. Debe existir, según este documento, un acuerdo entre los agentes sociales, políticos y sindicales de Euskal Herria que debe refrendar la ciudadanía vasca y han de respetarse sus contenidos (para lo que propone una negociación posterior con Francia y España). Los estados también deberían sentarse, asimismo, con ETA, para tratar sobre la desmilitarización del conflicto, sobre presos, deportados y refugiados, y sobre las víctimas. Este último punto es desconcertante ya que parece que quieren tratar el status de las víctimas caídas en la lucha (o sea, terroristas caídos) con el Estado que acabó con ellos. No está exento de paradoja todo este proceso.