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Martes, 6 de Enero de 2009
 

¿CÓMO SE ENCUENTRA EL LITORAL CANARIO?

Wilehaldo Rodríguez Munzenmaier

Según qué islas, se encuentra más o menos degradado. Islas como Gran Canaria y Tenerife ostentan el mayor grado de deterioro medioambiental. Todo esto es debido a que en estas islas hay una muy fuerte presión demográfica. A mayor número de población, mayor utilización del territorio. Gran parte de la franja costera de las vertientes norte y sur de estas dos islas está colonizado por viviendas. Como consecuencia de la mala planificación del espacio territorial -si es que la hubo alguna vez-,  el resultado es el incontrolado y excesivo desarrollo de las construcciones, bloques de apartamentos, grandes hoteles y, anejas, muchas barriadas o casas baratas, realizadas desde hace más de 30 años y habitadas por una parte de la población que se dedica a la actividad turística, que representa más del 70% de la actividad económica de estas islas.

La elevada densidad de población de estas dos islas más la suma de 10 a 12 millones de turistas anuales hace que la utilización del territorio costero sufra un agresivo deterioro ambiental. A pesar de que en los últimos años se han desarrollado y aplicado una serie de leyes tendentes a la protección medioambietal, estas leyes han llegado demasiado tarde, ya que el desarrollismo desaforado de los años 60 y 70 fue muy brutal en el frente costero de estas islas. El efecto actual es la mezcla de mamotrecos de hoteles, bloques de apartamentos, viejos, obsoletos, pero, también, siguen otra vez  -con más incidencia de lo mismo- con una actividad constructiva desaforada en las recientes construcciones. La moratoria turística ha llegado demasiado tarde y no se nota mucho su efectividad. Es la convivencia de lo viejo con lo nuevo. El poco litoral virgen que existe está desapareciendo. El impacto visual de las viejas y nuevas construcciones en las laderas de montañas, en los acantilados de la costa, es alucinante. Nichos, masificación, hacinamiento. ¿ésto es turismo de calidad? Esto es un turismo humilde, pobre, como dicen algunos. Pan para hoy y hambre para mañana. Que venga exclusivamente este segmento del turismo es la ruina a medio y largo plazo de la actividad turística. Es imprescindible que tengamos la presencia de un turismo de cierta calidad. Es preciso armonizar una relativa oferta de turismo de masas con uno de mayor calidad y mayor capacidad adquisitiva. Por lo tanto hay que cuidar la calidad mediambiental de las islas. Si no se intenta hacer así tendremos las horas contadas, como le ha ocurrido a otros destinos turísticos que están en nuestra memoria.

Enrico Altavilla, famoso autor de 'best sellers' como el de Suecia, infierno y paraíso, allá por los años setenta dice, en otro de sus libros -Las Mecas del pecado-: “Porque de todas las islas que conozco -y son muchas- ninguna ha cambiado tan rápidamente –y no para mejor- como Ibiza. Y esto no sé perdonarlo a los dirigentes del turismo español. Que hayan tolerado los rascacielos y los grandes bloques de apartamentos de Torremolinos y Benidorm, pase. Que hayan permitido a los especuladores arruinar casi todas las costas con bloques de cemento, pase. Que hayan aceptado sin protestar los estragos de construcción llevados a cabo en Palma, Tenerife, Las Palmas, pase. Pero Ibiza no. Ibiza debía ser protegida y respetada. Ibiza debía ser el clavel en el ojal del turismo español, debía ser defendida como se hace con los monumentos nacionales. Más, por el contrario…”.

Así se expresaba Enrico Altavilla, un auténtico enamorado de las islas paradisiacas. Está bien que esté apenado por su querida Ibiza y que considere a otros destinos turísticos totalmente explotados. Pero a nosotros, los canarios, nos duele que tenga razón. Canarias, turísticamente hablando, ha sido un cúmulo de improvisaciones y las consecuencias son palpables, ha sido cruelmente masacrada, la gallina de los huevos de oro ya no es tal gallina, es un pollito que se está asfixiando. Canarias no ha sido protegida y mucho menos respetada. Solo cabe esperar que nuevas generaciones de personas mejor preparadas, políticos y empresarios capaces, con escrúpulos y sensibilidad,  tomen el relevo y le den la vuelta a la tortilla, para mejor.

La Palma, Gomera y Hierro debido a su escasa población, menos horas de sol que las islas orientales y a las pocas playas que presentan, se han escapado a la voracidad constructora del turismo, aunque ya se empiezan a observar ciertos disparates urbanísticos. Fuerteventura, ¿qué decir de Fuerteventura? Es triste lo de Fuerteventura, está siguiendo el mismo y nefasto camino que Tenerife y Gran Canaria, cemento por doquier, sin orden ni concierto. A los rectores y dirigentes públicos se les llena la boca de conceptos como el “desarrollo sostenible” y la “organización del territorio”, pero se quedan ahí, de las buenas palabras a los hechos hay una distancia abisal, sideral. ¿Lanzarote? Es la única isla que se escapa de este vértigo constructivo de mal gusto, aunque no ha de bajar la guardia ante la avalancha turística. Últimamente se está construyendo mucho, aunque se sigue respetando la estética urbana de la isla. Playa Blanca es un ejemplo, se está masificando en exceso a pesar de que es una zona de alta calidad turística.

¿Cuáles son las consecuencias de la alta densidad urbanística y poblacional de las costas de Canarias? El fuerte impacto ambiental generado por la actividad humana es evidente, cualquier persona es capaz de mencionar una larga lista de atentados ecológicos.

A pesar de que España al pertenecer a la Unión Europea debe acatar las directrices sobre la planificación medioambiental tales como las Evaluaciones del Impacto Abiental (E.I.A), dichos estudios, necesarios, no se toman en serio, al contrario, se toman como un obstáculo por parte de las autoridades y, como son de obligado cumplimiento se están realizando, ¿pero, de qué forma, quiénes lo realizan, qué nivel de cumplimiento tienen, son “jueces” y “partes” los que tienen que dar el visto bueno? Así, un largo etcétera. Una somera observación de las nuevas construcciones, de todo tipo, que se llevan en la Comunidad Autónoma Canaria, nos demuestra que sortean la mayor parte de los Estudios de Impacto Ambiental que son requeridos. Una vez más, ¿“hecha la ley, hecha la trampa”?. Me pregunto, ¿cuál es el rigor de los Estudios Ambientales, cuál es el grado de cumplimiento, quién los contrata o solicita y quién lo ejecuta? O mejor, ¿quiénes son las personas que los sortean?

Aunque a los gobernantes se les llena la boca del idealizado modelo socioeconómico de “desarrollo sostenible”, yo, como analista de esta temática, no observo (quizá soy miope) una gran diferencia con el “modelo desarrollista a ultranza” de décadas anteriores. A lo sumo algunas suavizaciones paisajísticas, algunos parches decorativos-ecológicos y pare usted de contar.

Canarias, por desgracia, es junto con otras zonas del planeta una región de peligros naturales (catástrofes naturales) y también de peligros artificiales (por ejemplo, ruta importante de superpetroleros, refinerías, muelles ha donde llegan sustancias o productos tóxicos, torretas de alta tensión instaladas en bordes de autopistas y en núcleos poblacionales, vertidos residuales no tratados en la costa y en subsuelo del interior de las islas, con la consiguiente contaminación de las costas y de los acuíferos, etc.). Canarias, con una de las densidades de población más altas del mundo, está gravemente expuesta a las catástrofes naturales y no naturales. No hay que ser un lince para darse cuenta de esta realidad. A pesar de todo y de todos los depredadores mangantes, por ahora tenemos suerte, o la suerte nos protege.

Wilehaldo Rodríguez es profesor de instituto

Opinión